Selene lo pensó y suspiró.
-Me asusta la mayor parte del tiempo, sinceramente. -Volvió a suspirar-. Pero... me dio un regalo y me gustó.
Las cejas de Danielle se elevaron.
-¿El regalo... o él?
-El regalo, Danielle, por Dios -gruñó Selene.
-Está bien. -Danielle se rio-. Pero en serio, a mí no me parece tan malo.
Selene la miró con incredulidad.
-La verdad es que me gusta para ti.
-¿En serio? -preguntó Selene.
-Sí. -Danielle metió una pierna debajo de ella-. Eres como un cachorrito lindo. Eres fe