Sin prestar más atención a Lidia, Juan regresó directamente a su habitación para descansar.
No fue sino hasta la noche que escuchó el sonido de unos tacones acercándose gradualmente desde el exterior, y Juan se dio cuenta en ese momento de que seguramente era Lucía quien había regresado.
Rápidamente salió de la habitación para verificar y, como esperaba, efectivamente era Lucía quien había vuelto.
Al ver que Lucía caminaba tambaleándose, era evidente que había bebido demasiado.
Juan se apresu