En la oficina, Herman estaba lejos de su habitual serenidad.
Había destrozado prácticamente la oficina, volcando mesas y sofás, rompiendo todo lo que podía y destrozando todo a su paso.
Cuando Ignacio llegó tras escuchar las noticias, se quedó boquiabierto al ver el desastre. Era la primera vez que veía a Herman tan enojado.
—¿Qué ha pasado, Herman? ¿Qué te ha puesto tan furioso?
Herman, furioso, lanzó con furia el cenicero de cristal al suelo, haciéndolo añicos al instante.
—¡María se ha divor