Herman consideraba también que María tenía un estatus e importancia incluso superior al suyo ante los ojos de estos distinguidos invitados.
¿Quién era realmente María en verdad? Observando a la hermosa y elegante María dirigiéndose con gracia hacia el lugar principal de honor, todos los presentes no podían evitar sentirse conmovidos y cautivados.
Su delicado rostro angelical, junto con su vaporoso vestido blanco inmaculado, la hacen parecer una especie de hada o visión etérea. ¿Por qué ninguna