Una vez dentro del amplio y lujoso salón privado, María vio a los renombrados empresarios y magnates, personas que habitualmente solo veía en los periódicos financieros y revistas de negocios.
No podía creer que, la que era antes una humilde mujer de pueblo estuviera compartiendo silla con personalidades de la alta sociedad. Todo le parecía un sueño surrealista del que temía despertar.
María miraba emocionada y abrumada a su alrededor, consciente de que todo lo que estaba experimentando en ese