Al ver a su hermana discutiendo de nuevo con su cuñado, Juliana se apresuró de inmediato a intervenir.
—¿Hermana, no estás malinterpretando a mi cuñado? — dijo Juliana.
María esbozó una fría sonrisa: —Esto no es una malinterpretación en lo absoluto.
—¿Él te abrazó? ¿Y eso es una malinterpretación? — Juliana estaba muy preocupada y sudaba profusamente. La situación no era como su hermana pensaba. Ella solo quería que su cuñado y su hermana se reconciliaran.
—No, en realidad, fui yo quien abrazó a