En este momento, Ana frunció el ceño, caminando de un lado a otro en la habitación. Había alguien como una serpiente venenosa, acechando cerca de su padre, y no sabía cuándo podría lastimar a su padre. Era realmente peligroso.
¡Tenía que atraparlo!
Pero, ¿cómo podría atraparlo?
Solo cuando actuara, capturarlo antes de que lastimara a su padre.
Al pensar en esto, Ana se apresuró a preguntarle a Juan: —Juan, ¿tienes algún método para que cuando esa persona le administre parásitos a mi papá, podamo