Capítulo 81.
Kahira
Esta vez sí pude llegar casi hasta la puerta del templo.
No había grandes multitudes, ni filas interminables de lobos queriendo presenciar una ceremonia. El camino era tranquilo y eso nos permitió bajar del carruaje y caminar sin prisa hacia la entrada.
Había un par de lobos dispersos por el lugar, algunos en silencio, otros conversando en voz baja, otros arrodillados murmurando cosas.
—Wow… —murmuró Elian, pegándose a mi falda.
Sonreí apenas y tomé su mano, presintiendo que el cachorro