Capítulo 77.
Me detuve.
Por dos razones.
La primera: estaba segura de que mis cuarenta segundos ya habían pasado.
La segunda: el resto de la historia él ya la había vivido conmigo.
Nos quedamos mirándonos en silencio.
—¿Cómo puedo confirmar tu historia? —preguntó finalmente.
—Ya te dije quiénes son mis testigos —respondí con los dientes apretados.
Extendí una mano y lo tomé del codo.
—Ven.
Se resistió un par de segundos.
Luego me siguió.
Lo llevé hasta la ventana.
Me recogí el cabello.
Por cómo ardía, sabía