Capítulo 208.
Esa noche habíamos repetido nuestra extraña cita que no era una cita.
Cuando entré al comedor encontré a Kryos rodeado de documentos.
Montañas de cartas y una pluma moviéndose a toda velocidad.
No me sorprendió descubrir que seguía trabajando. Con la guerra en el horizonte, suponía que su trabajo se había multiplicado por mil.
Lo que sí llamó mi atención fue que escribía mucho más de lo habitual.
Leía una carta, respondía varias líneas. Tomaba otra y volvía a escribir.
No las respuestas cor