8. Soy la dama en el tablero.
Marianne
Tocaron la puerta.
—Adelante.
Era una sirvienta joven con los ojos bajos y un bulto de ropa doblada en los brazos. Lo dejó sobre la cama junto con un sobre pequeño, hizo una reverencia mínima.
—Del beta —dijo sin levantar la vista.
Y se fue.
Miré el sobre.
Lo recogí y lo abrí.
La letra era apretada, pequeña y sin firma.
"Abre la boca y no saldrás viva. Te estamos vigilando".
Claro.
El beta. La casa del beta. Adrien eligiendo este lugar como si fuera un territorio neutral y resultando s