6. ¿Será un empujón del destino?
★Marianne★
Me separé de sus labios porque el aire se me había vuelto un lujo, y mis pulmones ardían como si el beso los hubiera consumido por completo. Mis manos seguían abiertas sobre su pecho, sintiendo el latido de su corazón: demasiado sereno, como si el universo entero no acabara de voltearse de cabeza. El mío, en cambio, golpeaba contra mis costillas con una violencia que juré que él podía escuchar.
—¿Qué quieres de mí? —susurré, la voz quebrada—. Esto está mal. Tú no deberías estar aquí.