27. Confusión.
★Marianne★
Cuando al fin salimos a la superficie, estábamos en un río rodeados de árboles. Mis pulmones agradecieron el aire con toda la gratitud del mundo. Nadé hasta unas rocas y me apoyé en ellas, porque estaba tan cansada que ya no podría seguir flotando.
—¿Estás bien?
Sentí el aliento de Robert en mi nuca.
Solo pude asentir.
Él se trepó sobre las rocas y se agachó en el borde, extendiéndome la mano para ayudarme a salir. Cuando me impulsó, terminó perdiendo el equilibrio y caímos