11. Mi mate es peligrosa.
★Adrien★
Estaba sentado en el sillón principal, con una pierna cruzada y una copa de vino que apenas había tocado. Cassian a mi derecha, Drevon a mi izquierda. El silencio entre nosotros era tenso.
—¿Crees que de verdad puede leer mentes? —murmuró Cassian, casi sin voz.
—No lo sé —respondí, apretando la mandíbula—. Pero no vamos a arriesgarnos.
—Entonces vacía la cabeza —dijo Drevon—. Piensa en cualquier cosa menos en nuestros planes. Porque si se entera, a la mierda todo.
Lo intenté. Fronteras