“Estoy cerca. Pasare por el bar. ¿Tienes un café?”
Tara lo leyó dos veces.
Respondió simple:
“Pásate mañana. Antes de que abra.”
A la mañana siguiente,Tara revisaba una lista cuando escuchó la puerta.
—Sigues llegando temprano —dijo él.
Levantó la vista.
Mateo estaba ahí.
Un poco más delgado. Un poco más sereno. Sin prisa en los gestos. Con esa forma de mirar que siempre había sido directa, sin escanearla como si tuviera que descifrarla.
—Sigo necesitando silencio —respondió Tara.
Él