La casa estaba en silencio. No ese silencio incómodo de las discusiones inconclusas, sino uno más limpio, casi nuevo. Harvey seguía durmiendo. De espaldas. Como si el cuerpo hubiera entendido antes que la cabeza que ya no había nada que vigilar.
Se levantó despacio. Fue al baño. Se miró al espejo sin detenerse demasiado. No buscaba señales. No buscaba explicaciones. Se lavó la cara, se recogió el cabello y se vistio.
Salió sin hacer ruido. fue a una cafetería cercana, desayuno algo, respiro,