El primer proveedor canceló el lunes.
No fue dramático.
No fue agresivo.
Fue “circunstancial”.
—Cambios internos —dijeron. —Reestructuración de cartera. —Nuevas prioridades comerciales.
Tara escuchó sin interrumpir.
Colgó.
Miró el calendario.
Respiró.
No reaccionó.
Pero algo no encajaba.
Dos días después, otro contrato caducó pero ya no quisieron renovar la relación de distribución.
Demasiada coincidencia.
Demasiado ordenado.
No necesitaba pruebas. Conocía el lenguaje corporativo. Lo había vivi