**Punto de vista de Stefano**
No me apetecía volver a casa.
Desde la ventana de mi ático en CityLife, Milán parecía tranquila y silenciosa. Me quedé allí de pie, diciéndome a mí mismo que necesitaba espacio. Solo quería un poco de tranquilidad.
Pero eran mentiras. Todo mentiras.
La verdad era que estaba huyendo. Huyendo de la forma en que me miró en ese baño, de sus ojos buscando los míos, del sabor de su boca aún en mis labios y del miedo escalofriante de que todo estuviera a punto de cambiar,