**Punto de vista de Stefano**
El sonido de sus tacones resonando sobre las baldosas me hizo levantar la cabeza desde donde estaba sentado en el salón.
Ahí estaba ella, de pie en lo alto de las escaleras. Me levanté de la silla, mirándola como un idiota, con la boca entreabierta y la mente buscando palabras a toda prisa.
Joder.
Se me oprimió el pecho y tuve que recordarme a mí mismo que debía respirar, porque verla así me dejó sin aliento.
El vestido rojo le quedaba tan perfectamente que parecía