**Punto de vista de Elena**
Había algo en Carmela Santino que hacía imposible que no te cayera bien, incluso antes de que dijera una sola palabra. Sus rizos castaños eran rebeldes y le enmarcaban el rostro de tal manera que le daban un aire a la vez indómito y hermoso, y sus ojos desprendían una calidez que me hacía querer confiar en ella.
Me cogió de la mano mientras nos abríamos paso entre la multitud. Su risa era suave y un poco musical, y sentí que la tensión de mis hombros se aliviaba un p