**Punto de vista de Elena**
Abrí los ojos de golpe y, por un instante, me sentí desorientada.
Las sábanas estaban enredadas y calientes alrededor de mis piernas. Respiré hondo y el extraño aroma a jazmín y vainilla inundó el aire, tentándome a volver a cerrar los ojos. Miré al techo, a las paredes y a los muebles, buscando algo que me resultara familiar, pero todo me resultaba nuevo.
Y entonces me di cuenta, de golpe: estaba en casa de Stefano.
Todo lo que había pasado la noche anterior inundó