**Punto de vista de Stefano**
El sonido del cristal rompiéndose inundó la habitación. El ginebra salpicó contra la pared y, mientras la observaba, fue chorreando lentamente en hileras pegajosas.
—¡JODER! —grité. Mi voz se quebró de rabia y sentí un nudo en el pecho mientras el pánico me oprimía la garganta.
Me levanté de un salto, jadeando, y agarré el teléfono con fuerza, pero se me resbaló de las manos al instante. Maldije en voz alta cuando cayó al suelo. Lo recogí rápidamente, mis ojos reco