—Rescindió su contrato con la agencia —explicó el asistente, muy despacio—. Entre la penalización y las indemnizaciones por los compromisos comerciales, fueron más de 2,6 millones de dólares. Alicia pagó todo de una vez antes de irse.
Benjamín lo miró fijamente.
—¿Quién les dijo que aceptaran el dinero?
El asistente no se atrevió a responder. El contrato lo dejaba muy claro: si Alicia quería irse, solo tenía que pagar.
Cinco años atrás, Benjamín la había visto firmarlo. Al ver que la penalizació