Alaric ardía de ira al aparecer en su habitación. Si Mariah no era la que estaba allí, ¿adónde demonios la habrían llevado esas doncellas? Pensar en el maltrato que podría estar recibiendo le daban ganas de matar. Intentó calmarse, apaciguar la ira, pero pensar en lo que Mariah podría estar pasando se lo impedía, así que se teletransportó una vez más, esta vez apareciendo frente a las grandes puertas de madera que conducían al barrio. En las grandes puertas, una placa negra decía "PABELLÓN DORA