Mariah colocó al hombre que llevaba encima de su ataúd. Era evidente que estaba profundamente dormido y se preguntó cuánto tiempo dormiría y qué debería estar haciendo ella durante ese tiempo. No podía quedarse allí con él hasta que se recuperara, su gente vendría a buscarla y si lo encontraban así, conociendo a su padre y a su hermano, decidirían matarlo ahora que no era una amenaza.
Se sentó a su lado en el ataúd, mirándolo fijamente mientras se mordía las uñas. ¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía