64.
AURORA
Ella se levantó de su asiento aún riéndose, pero una vez que tomó mis manos, su risa desapareció.
No de forma abrupta; fue lentamente, como si mi tacto le hubiese dado la misma sensación que ella me causó.
Un escalofrío extraño. No era de miedo; era de algo más, algo desconocido e inexplicable.
—Es interesante que, aun siendo humana, puedas tener esa conexión con Alioth. Un lycan real, de una línea de las más antiguas y poderosas. Pero no es eso lo que veo en tu futuro querida; estás