27.
AURORA
Comienzo a cobrar sentido, a despertar de una pesadilla demasiado real, pero cuando el dolor también regresa, me doy cuenta de que no lo es.
Mis dedos se aferran a la sábana de piel bajo mi cuerpo, buscando un agarre, un ancla hacia una nueva realidad que no estoy segura de enfrentar.
La cama se hunde bajo el peso de alguien; mi corazón se acelera sin poder ver o saber quién es.
Los párpados me pesan, siento la cara inflamada y un dolor desgarrador azotando todo mi cuerpo magullado.