Contuve el aliento y sentí renacer la esperanza. ¿Acaso Sebastián conservaba algún recuerdo aislado y quería ponerme a prueba con algo que solo los dos supiéramos?
Repasé los momentos que habíamos compartido y estuve a punto de soltar la respuesta.
—Es…
Pero Sofía me empujó con prepotencia.
—Nunca conviviste con Sebastián y no sabes nada de él. ¿Cómo podrías conocer sus gustos? Apártate. Yo responderé.
Se plantó frente a mí y empezó a hablar con gran dramatismo.
—Fuimos novios durante tres años.