Mundo ficciónIniciar sesiónMi mamá era una transmigradora con un sistema de conquista. Cuando cumplió su misión, dejó este mundo y me dejó con cuatro papás. Mi primer papá era un magnate tan rico que parecía capaz de comprarlo todo. Mi segundo papá, un actor premiado y famoso en todo el país. Mi tercer papá, un médico de talento excepcional. Y mi cuarto papá, un hombre con enorme poder e influencia. Durante dieciséis años, mis cuatro papás me consintieron como si fuera un tesoro. Me bajaban la luna y las estrellas. Pero todo cambió hace tres años, cuando regresó Elsa Salazar, la hija de la mujer que había sido el gran amor de los cuatro. Desde ese día, dejaron de creer en mí y solo le creían a ella. Cuando Elsa dijo que yo la trataba peor que a un perro y que no merecía vivir en esa casa, mis papás me obligaron a comer comida para perros y a dormir en una jaula. Cuando dijo que había llevado a mis compañeros de la escuela para acosarla, me sacaron de la escuela y contrataron a tres matones para que fueran a la casa a golpearme durante tres meses. Y cuando Elsa volvió a acusarme de haberla empujado, me encerraron en una jaula para perros, sin comida durante tres días y tres noches, para que aprendiera a portarme bien. Cuando estaba a punto de morir de hambre, escuché la voz de mi mamá. —Brenda, ¿quieres volver con mamá?
Leer másSus palabras conmovieron a los otros tres papás.Uno tras otro, se volvieron hacia mí para disculparse. Empezaron a recordar momentos del pasado, intentando demostrar que me amaban.Castel me dijo:—En realidad, muchas de esas cosas ni siquiera fueron idea nuestra. Lo de meterte en la jaula y dejarte sin comida fue idea de Elsa. Nosotros solo dijimos que había que darte una lección. Nunca pensamos en maltratarte.Al sentirme acorralada por ellos, me asusté tanto que retrocedí varios pasos. Al final, fue mamá quien me sostuvo y me preguntó:—Cariño, ¿qué piensas? ¿Quieres perdonarlos?Miré a mis cuatro papás, que me observaban llenos de esperanza. Al final, negué con la cabeza.—No quiero. Nunca los voy a perdonar.Una sola frase bastó para que los rostros de mis cuatro papás se pusieran pálidos.Justo cuando todavía intentaban decir algo, mamá sacó una pistola como si hubiera aparecido de la nada. Su voz era helada:—Entonces se resuelve fácil. Los mato a todos.Al ver aquella pistola,
Por un instante, mis cuatro papás se emocionaron tanto que casi no sabían qué hacer.Sobre todo Castel. Estaba tan emocionado que parecía a punto de llorar.—Antonia, tú también viniste. Qué bueno. No pensé que pudiera volver a verte en esta vida.—No puedo creerlo.Enrique avanzó a grandes pasos, con intención de abrazarnos a mamá y a mí.—Las dos lograron volver. Ya que regresaron, no se vayan. Las extrañamos mucho.Pero justo cuando estiró la mano, mamá le dio una bofetada sin dudarlo.—¿Así fue como cuidaste a mi hija?El lugar quedó en silencio absoluto.Castel también se acercó.—Antonia, escúchanos…Tampoco alcanzó a terminar.Mamá le dio otra bofetada.Después, tampoco perdonó a los otros dos papás.Miré aquella escena con sorpresa. Solo pude pensar: ¡Qué satisfactorio! ¡Mi mamá era increíble!Después de cuatro bofetadas seguidas, los cuatro terminaron con la marca de una mano en la cara.Sin embargo, ninguno se enojó. Incluso parecían un poco nostálgicos.Jorge incluso ofreció
Después de atravesar el portal oscuro, llegué a una habitación cálida.En el aire flotaba un aroma a flores.Llamé varias veces al sistema, pero no obtuve respuesta.Justo cuando pensaba salir a revisar, la puerta del dormitorio se abrió y apareció una mujer hermosa.En el instante en que me vio, se quedó inmóvil.Yo la reconocí de inmediato.Mi mamá, Antonia Jiménez.Era tan hermosa como en la foto.Mientras yo seguía sin saber qué hacer, mamá empezó a llorar. Corrió hacia mí y me abrazó.—¿Eres mi Brenda?En ese instante, se me soltó el llanto.Ese mismo día, mamá me contó lo que había pasado en aquel entonces.Era exactamente igual a lo que el sistema me había dicho. Ella aceptó la misión por mi abuela, que estaba gravemente enferma, y también volvió a su mundo por mi abuela.Ella siempre me había estado esperando.—Pensaba que, aunque no quisieras volver, siempre tendría un cuarto listo para ti.Al oír eso, se me hizo un nudo en la garganta. Le pregunté dónde estaba mi abuela.—Tu
El lugar quedó en silencio. Solo se oía el llanto de Elsa.Tras un largo rato, Castel por fin habló.—¿Quién te golpeó?Elsa respondió:—Brenda.Castel volvió a preguntar:—¿Cuándo?—Hace media hora —Elsa pareció notar lo extraño que él sonaba ese día—. Papá, ¿sabes dónde están los otros tres papás? ¿Pueden regresar pronto? Tengo mucho miedo.Entre sus sollozos, Castel se frotó el entrecejo.—Elsa, Brenda murió.Al otro lado de la línea se hizo un silencio inmediato.La voz de Castel se volvió helada.—Hace media hora todavía intentaban reanimarla. Entonces dime, ¿cómo te golpeó?Del otro lado no hubo respuesta.Cinco horas después, mis cuatro papás volvieron a casa.Elsa estaba de pie en la sala. Al verlos, corrió hacia ellos.Tenía los ojos rojos. Se notaba que había llorado.—Papá, ¿qué pasó? ¿Brenda de verdad murió?Castel estaba de pésimo humor y no le hizo caso.La expresión de Elsa se volvió aún más dolida. Entonces se giró hacia Enrique en busca de consuelo.—Papá, ¿ustedes est
Último capítulo