—¿De verdad fuiste tú quien me cuidó todo este tiempo?
Su mirada reflejaba una desconfianza evidente. Sofía, tomada por sorpresa, se quedó inmóvil. Al advertir el destello de culpa en sus ojos, Sebastián tosió con dificultad y repitió la pregunta en un tono aún más frío.
—Respóndeme. ¿Fuiste tú?
La escena me detuvo en seco. Contuve la respiración, nerviosa. Si Sebastián dudaba, significaba que todavía conservaba algún fragmento de los recuerdos de su espíritu. Aunque fuera muy poco, yo aún tenía