¡Maldita sea!
Liam maldijo para sus adentros sin apartar la mirada del rostro alterado de Daniella.
Sin que nadie se lo dijera, supo que su hija lo había visto bajar del coche de una mujer.
"No es lo que estás pensando, Ella", necesitaba hacérselo entender.
"No venían taxis y se me acababa el tiempo, y entonces ella vino en mi ayuda cuando estaba a punto de perder la cabeza", aclaró Liam, dando unos pasos para acortar la distancia entre ellos.
Daniella bajó la cabeza, sintiendo un nudo en la ga