Ariella
Richard echó la cabeza hacia atrás y se rió.
Esperaba que me respondiera con palabras que dolerían días después de despedirme. Esperaba que me pidiera que me fuera y no volviera nunca. Esperaba cien reacciones distintas a mi estupidez y no la que obtuve.
Su reacción me dejó confundida y tensa.
Sus dedos índice rozaron ligeramente mi mano. Me estremecí y él sonrió con suficiencia, regresando a su asiento. El lugar donde me tocó hormigueaba y giré la muñeca para frotar la piel contra mis