Ariella
Richard era un hombre intimidante, incluso más que Henry o cualquier hombre que haya conocido. Pero había una parte de mí que se sentía atraída por él precisamente por eso. La mayoría de las veces, no importaba que este hombre intimidante que parecía más grande que la vida misma fuera mi jefe.
No importaba que estuviéramos en mundos distintos.
Nada importaba, excepto él y yo. Y esos momentos eran como este, donde ya no tenía control sobre mis emociones, pensamientos y acciones y todo lo