Estoy a punto de salir corriendo cuando Lionel se engancha a mi cintura lanzándonos a la piscina―¡Mierda!―esta fría. El agua esta helada y no logro ver nada. Lionel engancha su brazo a mi cintura impidiéndome salir, mientras la otra se aferra a mi nariz y boca.
Pasan unos segundos y cuando siento que me voy a desmayar, finalmente Lionel me suelta permitiéndome respirar. Una vez en la superficie, inhalo todo el aire que soy capaz de tomar, antes de gritarle la zaranda de insultos que se merece,