Sofía era una abogada muy profesional, y no tardó en sacar a Ángel de la cárcel tras un rato de comunicación con la policía.
Ángel se sorprendió al ver que le representaba una abogada tan joven.
—¡Abogada Aceves, muchas gracias!
Sofía sonrió amablemente y dijo: —Señor Silva, de nada, es lo que debo hacer. Necesito ordenar los papeles, así que luego le haré unas preguntas y quiero que me conteste la verdad.
Ángel asintió con la cabeza, —Sí.
Después de que Sofía supo todo desde Javier, se levantó