Leonardo se mostró indiferente, dijo con voz ronca: —¡Vigila a Tadeo por si hace algo más, que los abogados le den seguimiento a la demanda, no lo alargue!
—Sí, entendido.
—Por cierto, ¿has recibido el anillo que te pedí que recogieras antes?
—He pedido a alguien que me entregue el anillo en avión desde Monteflor, llegará esta tarde.
Leonardo sonrió, y las duras líneas de su rostro se suavizaron mucho.
—Vale, ya veo, tú vete a trabajar.
Cuando Carlos se marchó, Leonardo cogió el documento y se d