Matilda estaba muy irritada por la espera.
Al principio, había pensado que el Gran Félix era de Tadeo, por lo que no se había preocupado por el embarazo de Beata, pero si el Gran Félix no era de Tadeo, tendría que planificar el futuro.
Al cabo de una hora más o menos, la paciencia de Matilda se estaba agotando, y sonó el móvil.
Se apresuró a conectarlo y respiró hondo, —¿Qué has encontrado?
—Lo he comprobado, Tadeo no es accionista del Gran Félix.
Matilda se puso seria, se imaginaba cómo caería