Pero, ella sentía que esta señora era amable y la miraba sin el asco con que la miraba su madre.
Ella estaba pensando: si la señora pudiera ser su madre...
Natalie le pidió a Leonardo que llevara la comida a la mesa mientras ella servía un par de tazones de arroz y los sacaba de la cocina.
Josefina estaba despierta y después de probar la comida preparada por Natalie, sonrió y entornó los ojos.
—Natalie, eres tan buena cocinera, pero no debes hacerlo con más frecuencia, sólo de vez en cuando, de