—Señorita López, no te preocupes, no diré nada.
Colgando el teléfono, Matilda apretó los dientes: ¡Beata estaba embarazada y se lo ocultaba!
Ricardo fue ignorando poco a poco a Linda desde que aquel hijo de vergüenza de Linda había quedado como un tonto, pero Beata no parecía estar embarazada antes de venir a Imperialia, y no le había expresado a Matilda su deseo de tener otro hijo.
Sólo había una razón por la que ella y Ricardo se lo ocultaban: Beata estaba embarazada de un hijo, ¡y querían que