Jade se compadecía, —¿Así que voy a dejarlo pasar que me ha abofeteado?
Sergio sonrió, con los ojos sombríos.
—Cuando se case conmigo, tendrás muchas oportunidades de vengarte de ella, y yo la consolaré después de que lo hagas.
Al oír esto, Jade sonrió y asintió. —Muy bien, hermano. ¡Luego no la defiendas!
—Claro que no. Eres mi hermana, siempre serás lo más importante para mí.
Jade asintió, —Vale, no te preocupes, me llevaré bien con ella, y de paso, crearé oportunidades para que la veas.
Sergi