— ¡Basta!
Bertín miró a Jade con desagrado y dijo con voz fría, —¡Diseñadora Martín, tenemos cosas que hablar, puedes salir!
Jade se sorprendió y se sintió triste, —¿No me crees?
El rostro de Bertín estaba inexpresivo, — ¡Diseñadora Silva fue reclutada de manera oficial. ¡No quiero oír este tipo de calumnias infundadas en el futuro!
Jade apretó el documento; le dolían las palmas de las manos por los bordes, pero no tanto como el dolor de su corazón.
Llevaba tantos años trabajando con Bertín. Ell