—Leo...
Matilda los miró con incredulidad, sorprendida de ver a Leonardo sosteniendo a Natalie de esa manera en pleno día.
Incluso durante los días en que estaban apasionadamente enamorados, Leonardo nunca la había sostenido así.
En un instante, un torbellino de celos la inundó casi por completo.
Leonardo, claramente, tampoco esperaba encontrar a Matilda allí y, por instinto, bajó a Natalie.
Una sombra de burla cruzó los ojos de Natalie mientras entraba al ascensor, diciendo, —Continúen charland