—Natalie, ven conmigo.
Natalie se molestó y antes de que pudiera decir nada, Fausto se paró delante de ella.
—Leo, Natalie es mi novia ahora, por favor, aléjate de ella.
—¡Hala!
Una risa fría salió de la garganta de Leonardo mientras miraba a Fausto con ira en los ojos.
—Fausto, ¿estás seguro de que quieres arruinar nuestra amistad de diez años?
Fausto no dijo nada, sólo lo enfrentó fríamente y le respondió con silencio.
—¡Bueno, a partir de hoy ya no somos amigos, sino desconocidos!
Natalie fru