Después de un rato, la soltó y le dijo: —He venido a MY para ayudarte, no para causarte problemas.
—Para mí, tú nunca has sido un problema.
Leonardo le dijo en voz baja y impotente: —Lo sé, tengo otras cosas que hacer además de venir a MY, no soy tan frágil.
Natalie frunció los labios, y tras un momento de silencio, asintió: —De acuerdo.
—Bueno, me voy ahora, esta noche te espero en casa.
—De acuerdo.
Después de que Leonardo se fue, Natalie cogió el documento y siguió leyéndolo, pero estaba de u