Omar fulminó a Emiliano y sobándole la cabeza a Gisela: — No, siempre ha sido así, ya verás cuando se conozcan mejor.
Después de salir de la habitación, Leonardo miró su teléfono móvil y no había ni una llamada perdida ni un mensaje.
Antes, cuando Leonardo salía a beber o a cenar por trabajo, Natalie le preparaba pastillas para la sobriedad y le recordaba de vez en cuando que bebiera menos, pero ahora, aunque se pasara la noche fuera, ella no le preguntaba.
Leonardo estaba tan perdido que colgó