Natalie: —...
Ella miró fríamente a Leonardo, y dijo inexpresivamente: —La criada me hace o no me la pongo. Tú eliges.
—Yo elijo que te pongo yo.
—¡Leonardo! ¡No seas tan desvergonzado!
Leonardo se rió, —Me llamas desvergonzado, debo admitir el título.
—¡Entonces no quiero nada de pomada! ¡Fuera!
Leonardo cogió la pomada y la miró con expresión insulsa, —Te la pongo, o seguimos así hasta que quieras.
—¡Tú!
Natalie apretó los dientes con rabia, pero no podía hacerle nada, mantenía una rabia sin p