Leonardo guardó silencio unos segundos y dijo en voz baja: —¿De verdad no sabes por qué, o finges no saberlo?
Natalie sintió que el corazón le fallaba de repente y dijo con voz fría: —¡Señor Ramos, no olvides nuestro acuerdo de hoy!
Lo que dijo era como un recordatorio para Leonardo y una advertencia para sí misma.
Leonardo rió: —¡No lo he olvidado, así que no te pido que me respondas!
Natalie frunció los labios y dijo: —Me voy a descansar. Adiós.
En cuanto colgó, le oyó decir buenas noches.
Nat