Lucía sintió una oleada de vértigo, pero se mordió el labio con fuerza para mantenerse despierta.
Su mano tanteó detrás de ella y tocó una botella fría.
—¡Desvergonzados, no piensen que estoy a su merced! —Con todas sus fuerzas, Lucía levantó la botella y se la lanzó al director Cristóbal.
El director Cristóbal no pudo evitarlo y recibió el impacto de la botella en el hombro, haciéndole gemir de dolor.
El cuarto privado se alborotó y los productores se pusieron en pie presas del pánico.
Lucía ap