Antes de que pudiera terminar la frase, el hombre la interrumpió fríamente: —Casio Abaroa.
Qué arrogante.
Así era la primera impresión de Lucía al ver a Casio.
Después de esperar más de una hora, por fin llegó el último invitado, Forcis.
Nada más entrar por la puerta, se disculpó: —Siento llegar tarde, había mucho tráfico.
Los demás dijeron que no pasaba nada, se presentaron. Cuando Forcis se sentó, el equipo del programa vino.
—Ustedes se han conocido, ahora empieza nuestro programa, les presen