Su tono relajado y alentador hizo que Lucía sintiera calidez.
Lucía miró agradecida a Franco y asintió: —Gracias, señor Ramiz. Lo intentaré con todas mis fuerzas.
Luego, el maestro Pérez le mostró a Lucía cómo colocar los dedos en las cuerdas.
—Acuérdate, los dedos deben colocarse suavemente sobre las cuerdas, sin presionar fuerte. Siente ese toque sutil que crea un entendimiento entre tus dedos y las cuerdas.
Hizo una demostración mientras hablaba, y Lucía imitó con atención.
—Creo que lo he se